28 de octubre de 2009

Lo que mata es la humedad (y los ventiladores de techo)

Recientemente fui a otra ciudad, a un congreso en el que tenía que exponer un artículo.
El día D hacía 39º a la sombra y la facultad no contaba con aire acondicionado. Sin embargo, había en el aula indicada un promisorio ventilador de techo y la esperanza que trajeran agua para los expositores, cosa que nunca ocurrió. Entre los insumos malfuncionantes hallábase una computadora conectada a un cañón. Resultó que el mouse se taró y había que operar todo desde el teclado, pero se complicaba apagar todo cuando un expositor no iba a presentar diapositivas, por lo que hablé todo el tiempo con la primera diapositiva de un trabajo que no era mío a mis espaldas.
Así arranqué: Mi nombre, universidad, proyecto... "y voy a hablar de... (señalando hacia atrás) algo que no tiene nada que ver con eso".
Empecé a hablar pero el ventilador de techo me volaba las hojas, así que había que esforzarse para que permanecieran en su lugar. No conforme con eso, entre el ventilador de techo y los nervios, se me secó la boca! "Disculpen, me voy a servir agua" y luego de tomarla, quise apoyar el vasito. Pero se voló! Lo atajé en un movimiento digno de un seeker (para los que no leyeron Harry Potter, es una posición de un deporte mágico que requiere gran velocidad y precisión!), seguí hablando como si nada y lo apoyé nuevamente. Pero ningún lugar estaba a salvo del ventilador y se volvió a volar!!!! Y mientras tanto yo hablablahablabahablaba... Entre la sed, la sequedad, el ventilador, el vasito, los papeles y el calor... jamás estuve tan incómoda!
Por suerte la exposición salió bien, me hicieron preguntas y hasta me pidieron el mail! Pero nunca más me voy a un congreso en donde haga calor.

2 comentarios:

magui dijo...

¿A qué si te invitan de nuevo vas a terminar yendo? Muy bueno. Celebro el ingreso al "mundo blogger". Besos!

La Venganza de la Mariposa dijo...

Gracias Magui!!! ;-) No sé, lo pienso :-P