En la fila del embarque tuve que pasar por donde te controlan que no seas un terrorista con bombas y armas blancas camufladas bajo la remera... pero era demasiado para prestar atención y algunos percances fueron inevitables...
Nótese que en los días previos al viaje, había llamado algunas veces a la aerolínea para preguntar si podía llevar en el equipaje de mano cosas como secador de pelo, pincita de depilar, alicate, termo de acero inoxidable, etc.
La cosa es que, ya de frente al detector de metales, hube depositado mi bolso y mi cartera en la cinta para que les sacaran una radiografía. Pero no me saqué el celular del bolsillo cuando pasé por el detector de metales... con lo que éste sonó, pero yo no me di cuenta porque estaba demasiado ocupada viendo qué pasaba con mis pertenencias en la cinta transportadora. Una chica de seguridad me dijo "venga por acá" y yo fui sin problema ni cara de narcotraficante pensando que a todos los palpaban... "Qué llevamos, metálico?", me dijo la chica con el tono en que el pediatra le preguntaría "qué comimos?" a un nene medio descompuesto. "¿Llaves?", me dice. "Sí, en la cartera" -le contesto- "Ah, encima... eh... las hebillas del pelo..."
- "celular?" - "ah, sí" - "en este bolsillo? a ver, mostrámelo". Se lo mostré, estaba en otro bolsillo. "Está bien, pasá". Después me di cuenta de que a todos los demás no les hacían las mismas preguntas ni los palpaban... Nota mental: a la vuelta, meter el celular en la cartera antes del embarque.
1 comentario:
mariposa, buen recuerdo, pero para cuando nuevos posteos?
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