28 de octubre de 2009

Falsa alarma

Era la primera vez que viajaba sola en avión.
En la fila del embarque tuve que pasar por donde te controlan que no seas un terrorista con bombas y armas blancas camufladas bajo la remera... pero era demasiado para prestar atención y algunos percances fueron inevitables...
Nótese que en los días previos al viaje, había llamado algunas veces a la aerolínea para preguntar si podía llevar en el equipaje de mano cosas como secador de pelo, pincita de depilar, alicate, termo de acero inoxidable, etc.
La cosa es que, ya de frente al detector de metales, hube depositado mi bolso y mi cartera en la cinta para que les sacaran una radiografía. Pero no me saqué el celular del bolsillo cuando pasé por el detector de metales... con lo que éste sonó, pero yo no me di cuenta porque estaba demasiado ocupada viendo qué pasaba con mis pertenencias en la cinta transportadora. Una chica de seguridad me dijo "venga por acá" y yo fui sin problema ni cara de narcotraficante pensando que a todos los palpaban... "Qué llevamos, metálico?", me dijo la chica con el tono en que el pediatra le preguntaría "qué comimos?" a un nene medio descompuesto. "¿Llaves?", me dice. "Sí, en la cartera" -le contesto- "Ah, encima... eh... las hebillas del pelo..."
- "celular?" - "ah, sí" - "en este bolsillo? a ver, mostrámelo". Se lo mostré, estaba en otro bolsillo. "Está bien, pasá". Después me di cuenta de que a todos los demás no les hacían las mismas preguntas ni los palpaban... Nota mental: a la vuelta, meter el celular en la cartera antes del embarque.

Lo que mata es la humedad (y los ventiladores de techo)

Recientemente fui a otra ciudad, a un congreso en el que tenía que exponer un artículo.
El día D hacía 39º a la sombra y la facultad no contaba con aire acondicionado. Sin embargo, había en el aula indicada un promisorio ventilador de techo y la esperanza que trajeran agua para los expositores, cosa que nunca ocurrió. Entre los insumos malfuncionantes hallábase una computadora conectada a un cañón. Resultó que el mouse se taró y había que operar todo desde el teclado, pero se complicaba apagar todo cuando un expositor no iba a presentar diapositivas, por lo que hablé todo el tiempo con la primera diapositiva de un trabajo que no era mío a mis espaldas.
Así arranqué: Mi nombre, universidad, proyecto... "y voy a hablar de... (señalando hacia atrás) algo que no tiene nada que ver con eso".
Empecé a hablar pero el ventilador de techo me volaba las hojas, así que había que esforzarse para que permanecieran en su lugar. No conforme con eso, entre el ventilador de techo y los nervios, se me secó la boca! "Disculpen, me voy a servir agua" y luego de tomarla, quise apoyar el vasito. Pero se voló! Lo atajé en un movimiento digno de un seeker (para los que no leyeron Harry Potter, es una posición de un deporte mágico que requiere gran velocidad y precisión!), seguí hablando como si nada y lo apoyé nuevamente. Pero ningún lugar estaba a salvo del ventilador y se volvió a volar!!!! Y mientras tanto yo hablablahablabahablaba... Entre la sed, la sequedad, el ventilador, el vasito, los papeles y el calor... jamás estuve tan incómoda!
Por suerte la exposición salió bien, me hicieron preguntas y hasta me pidieron el mail! Pero nunca más me voy a un congreso en donde haga calor.

14 de octubre de 2009

Problemas con la antena

Ayer fui a ver a un cura a su parroquia. Delante de secretaría parroquial había más gente esperando. Cuando salgo de secretaría (de decirle a la secretaria que venía a ver a este cura), veo de frente a la gente que estaba esperando... y pienso "¿ese señor de pelo largo tiene los ojos pintados? ... ¡Oh! Son 5 travestis...".